City Of Star 2026: Festival Navideño en Ciudad de Panamá
El festival que paraliza la City
Aterricé en el aeropuerto de Tocumen un martes cualquiera. El calor me golpeó como una plancha. Pero no era el calor normal de diciembre. Era un calor con luces. Desde arriba, mientras el avión bajaba, ya se veían destellos en el horizonte: la ciudad se estaba poniendo las pilas para el Festival Internacional Navideño City Of Star 2026. Y yo, que he volado sobre esta ciudad mil veces, nunca la había visto tan eléctrica. Bajé del avión, tomé un taxi y le pedí al chofer que me llevara directo al Cinta Costera. No me arrepentí.
Luces que se ven desde el aire
El festival arrancó el 1 de diciembre y se extiende hasta el 6 de enero. Es el evento regional del año, dicen. Y no es exageración. La ciudad se vistió de luces, música y gente. Mucha gente. Desde el aire, la Cinta Costera parece un collar de estrellas. Pero abajo, caminando, es otra cosa: el olor a pino artificial mezclado con fritura de patacones, el sudor de la gente que baila en las tarimas, el chitreo de los vendedores de luces LED. Es un desmadre organizado. Y me encanta.
El festival tiene sedes en varios puntos: el Parque Urracá, la Plaza 5 de Mayo, el Causeway de Amador y el Parque Recreativo Omar. Cada sede tiene su propio encanto. Yo me pegué una ruta de tres días. Empecé por el Causeway porque ahí sopla la brisa y uno no se muere de calor. Luego me metí al Parque Urracá, que es el corazón del festival. Y terminé en la Plaza 5 de Mayo, que es donde está la tarima principal. No vayas a una sola sede. Te pierdes la mitad.
El sendero que nadie marca en Maps
El festival no es solo el evento oficial. Hay un sendero no oficial que los locales conocen y que no aparece en Google Maps. Empieza en la estación del Metro de Santo Tomás, sube por la Avenida Justo Arosemena, y termina en el Mercado de Mariscos. Por ahí pasan los que van a comprar pescado fresco antes de que empiece el show. Yo lo caminé una mañana. El olor a marisco y a limón te sigue. Las señoras venden ceviche en vasos plásticos a $2.50. Un señor llamado Chalo, que tiene un puesto de patacones, me dijo que él lleva 22 años ahí y que nunca había visto tanta gente como este diciembre. "Esto está bueno", me dijo, mientras volteaba los patacones. "Pero el año que viene va a ser mejor".
Cuánto cuesta llegar al festival de verdad
No te voy a mentir con números exactos. Pero te doy un rango real. El taxi desde Tocumen al centro te puede costar entre $25 y $35, dependiendo del tráfico. El Metro es más barato: $0.35 por viaje. Si vienes en carro, el parqueo en el Causeway cuesta $3 por hora. La comida en los puestos: los patacones con queso están a $3, el ceviche a $2.50, una cerveza a $2. Si quieres cenar en un restaurante cerca del festival, prepárate para pagar entre $15 y $30 por persona. El presupuesto diario puede ser de $20 si comes en la calle, o de $60 si te sientas en mesa.
Lo que haría distinto la segunda vez
La primera vez que fui al festival, cometí varios errores. El primero: llegar a las 8 de la noche. A esa hora ya no se puede caminar. La gente está apiñada. El segundo: no llevar agua. Me deshidraté como un pollo. El tercero: confiar en que el celular iba a tener señal. No hay señal. La red se satura. Así que la segunda vez llevé lo siguiente:
- Una botella de agua de 2 litros (no es exageración, el calor es real).
- Efectivo en billetes pequeños (los vendedores no dan cambio de $20).
- Un abanico de mano (no es de vieja, es de superviviente).
- Zapatillas cómodas (el asfalto caliente te derrite las chanclas).
- Batería portátil (por si acaso).
- Una toalla pequeña (para el sudor).
La tarima principal: lo que vi y lo que no
La tarima principal está en la Plaza 5 de Mayo. Ahí se presentan artistas nacionales e internacionales. Yo no soy mucho de multitudes, pero me quedé un rato. Vi a un grupo de tambores de Portobelo que hizo temblar el suelo. Vi a una cantante panameña que no conocía y que me voló la cabeza. Y vi a un montón de gente bailando como si no hubiera mañana. El ambiente es contagioso. No importa si no sabes bailar. Terminas moviendo los pies.
Lo que no vi: el desfile de luces. Me dijeron que es el 15 de diciembre, pero no confirmé el horario exacto. Pregúntale a alguien en el hotel o en la Alcaldía. Lo que sí sé es que cierran la Avenida Balboa y que hay que llegar temprano. Como a las 5 de la tarde.
Los chitres de la noche
No todo es brillo y música. El festival también tiene su lado incómodo. Los baños portátiles son un desastre. Hay filas de 20 minutos. La basura se acumula en las esquinas. Y los chitres, esos insectos que aparecen cuando cae la noche, se te meten en la ropa. Yo terminé con tres picadas en el tobillo. Lleva repelente. No es un consejo de abuela. Es un consejo de alguien que ya sufrió.
Dónde dormir sin que te desplumen
La ciudad tiene hoteles para todos los bolsillos. Si quieres estar cerca del festival, busca en el área de Bella Vista o El Cangrejo. Ahí puedes encontrar hostales desde $15 la noche, y hoteles de tres estrellas desde $60. Si quieres algo más tranquilo, mira hacia el Causeway. Hay hoteles con vista al mar que cuestan entre $80 y $120. Yo me quedé en un hostal en Bella Vista. Pagué $18 la noche. El aire acondicionado sonaba como un tractor, pero estaba fresco. Y a dos cuadras del Parque Urracá.
Lo que nadie te dice del festival
El festival no es solo para turistas. Es para los panameños. Eso es lo que lo hace especial. Ves familias completas, abuelos con nietos, parejas de novios, grupos de amigos. Todos mezclados. No hay separación. No hay VIP. Bueno, sí hay VIP, pero nadie le para bolas. La gente va a lo que va: a pasarla bien.
Otra cosa: el festival es gratis. No hay entrada. Solo pagas lo que consumes. Eso es una bendición. Pero también significa que hay mucha gente. Mucha. Así que si no te gustan las multitudes, ve en la mañana o un día de semana. Los fines de semana son un caos.
La ciudad desde arriba, otra vez
El último día subí al Cerro Ancón. No es parte del festival, pero quería ver la ciudad desde arriba. Y ahí estaba: la Cinta Costera iluminada, el festival brillando como un panal de luces. Desde arriba se ve la cicatriz del río, el parche de luces en la Plaza 5 de Mayo, el movimiento de los carros en la Avenida Balboa. Y pensé: esta ciudad no para. Ni en Navidad. Ni con el calor. Ni con la gente. Ciudad de Panamá se pone las pilas y celebra como si no hubiera mañana.
Si vas, ve con tiempo
El Festival Internacional Navideño City Of Star 2026 es un evento que vale la pena. Pero no es para improvisados. Lleva agua, efectivo, repelente y paciencia. Si puedes, ve en Metro. Si puedes, evita los fines de semana. Si puedes, camina. La ciudad se disfruta mejor a pie. Y si te pierdes, pregunta. La gente aquí es buena para dar direcciones. Nos vemos en la próxima vuelta.