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Aventura

AJP Tour Panamá: 200 atletas en el tatami

AJP Tour Panamá: 200 atletas en el tatami

El calor en el gimnasio es denso, pegajoso. Suena un timbre. Dos cuerpos chocan sobre el tatami. Uno cae. El otro busca el control. Así empieza el AJP Tour National Panamá, un torneo que reunió a más de 200 atletas internacionales. Yo estaba ahí, no como competidor, sino como ese tipo que observa desde la banda, con una libreta sudada y una botella de agua que ya está tibia. Desde arriba, volando sobre la ciudad, se ve el tapete verde del gimnasio como un parche en medio del cemento. Pero abajo, el olor a spray antibacterial, a caucho y a esfuerzo te golpea. Esto no es un deporte de vitrina. Es barro, es sudor, es gente que viene de lejos a medirse.

El rugido del tatami

No hay silencio. Nunca lo hay. El sonido de los pies descalzos, las respiraciones cortas, los gritos de los entrenadores. Los competidores vienen de Panamá, Colombia, Costa Rica, México, Brasil. Algunos pagaron su pasaje con meses de anticipación. Otros duermen en casa de familiares. La pasión no se negocia. Vi a un chico de 19 años, cinturón azul, que perdió por puntos y se sentó en la grada a llorar. Su entrenador, un señor con gorra raída, le puso la mano en el hombro y le dijo algo al oído. No sé qué. Pero el chico volvió al día siguiente a ver las finales. Eso es el AJP Tour National Panamá: una comunidad que se golpea en el tatami y se abraza después.

Cuánto cuesta competir de verdad

Hablemos de plata. Porque el deporte es bonito, pero la inscripción no es gratis. La entrada al torneo para competidores ronda los $50 a $80, dependiendo de la categoría. El uniforme (gi) puede costar desde $60 hasta $200 si es de marca. Y si vienes de fuera, suma vuelos, hospedaje y comida. Una delegación colombiana me contó que gastaron unos $800 por persona entre pasajes y estadía. No es para ricos, pero tampoco es para improvisados. La mayoría se lo costea con rifas y patrocinios locales. Panamá como sede tiene ventaja: el dólar, la conexión aérea, la cercanía con Suramérica. Pero el calor es traicionero. Los que no están acostumbrados pierden líquidos rápido. Vi a un mexicano calambrearse en la semifinal. Le dieron sales, agua y una toalla fría. Siguió. Perdió. Pero siguió.

El sendero que nadie marca en Maps

El torneo no es solo el tatami. Es lo que pasa alrededor. Los pasillos del gimnasio se convierten en un mercado informal: venta de gis, parches, bebidas energéticas, empanadas. La señora Marta, con su olla de arroz con pollo, vende como a $3 el plato y no da abasto. Los atletas hacen fila entre peleas. El olor a comida se mezcla con el sudor. Hay un fisioterapeuta voluntario que atiende torceduras en una esquina. No cobra. Solo pide que le avisen si alguien necesita hielo. Ese tipo de cosas no salen en las noticias. Pero son el corazón del evento. Si vienes a ver, no te quedes solo en la grada. Camina. Pregunta. Escucha. Los mejores momentos están en los pasillos, en las conversaciones de vestuario, en los abrazos después de la derrota.

Lo que llevé y lo que me sobró

Cuando viajo a cubrir estos eventos, siempre llevo lo mismo. Aprendí a base de olvidos.

  • Botella de agua reusable: las de plástico se calientan en minutos. Mejor una térmica.
  • Toalla pequeña: para secarte la cara y el cuello. El aire acondicionado no siempre funciona.
  • Snacks salados: los dulces te bajan la energía. Un puñado de maní salva la tarde.
  • Batería portátil: los enchufes son escasos y todos quieren cargar el celular.
  • Cuaderno y lápiz: el celular se moja con el sudor. El papel aguanta.
  • Efectivo en billetes pequeños: para la fonda, el bus, la propina. Nadie tiene cambio de $20.

Lo que no volveré a llevar: jeans gruesos. Error. El calor te mata. Mejor short fresco y camiseta transpirable. También dejé de llevar cámara grande. El celular basta y estorba menos.

La logística de llegar y quedarse

El gimnasio donde se celebró el AJP Tour National Panamá está en la ciudad, pero no te digo la dirección exacta porque cambia según la edición. Pregunta en las redes del torneo. Lo que sí sé: llegar en metro es posible, pero desde la estación caminas como 15 minutos bajo el sol. Un Uber desde el centro cuesta unos $5-8. Si vienes de fuera, busca hospedaje en áreas cercanas como Vía España o El Cangrejo. Hay hostales desde $15 la noche, pero reserva con anticipación porque los equipos acaparan cupos. La comida cerca del gimnasio es variada: desde fondas de $4 hasta cadenas de comida rápida. Yo comí en un puesto de patacones que estaba afuera. La señora los freía al momento. $2.50. Valió cada centavo.

Lo que haría distinto la segunda vez

La primera vez que cubrí un torneo así, llegué tarde. Perdí las primeras llaves. Ahora madrugo. El calendario de peleas empieza a las 8 de la mañana, pero los mejores combates suelen ser en la tarde. Si quieres ver a los pesos pesados, aguanta hasta las 4 o 5. Lleva tu propia silla plegable si vas a quedarte todo el día. Las gradas son duras. Y no confíes en el wifi. No hay. O es malísimo. Descarga lo que necesites antes. Otra cosa: habla con los entrenadores. Ellos te cuentan historias que los atletas no. Me enteré de un competidor que vendió su bicicleta para pagar el viaje. Eso no sale en ningún comunicado.

El after: donde se celebra y se llora

Terminado el torneo, los equipos se van a comer. No hay premiación con champán. Hay cerveza fría en un bar cercano, o un plato de arroz con pollo en la fonda de doña Marta. Vi a un grupo de brasileños cantando en la esquina. Vi a una panameña abrazada a su medalla de oro, llorando. El AJP Tour National Panamá no termina cuando suena el último timbre. Termina cuando el último atleta se va a dormir, con moretones y una sonrisa. O sin sonrisa. Pero con la certeza de que volverá.

Si vas a ir la próxima vez, lleva ropa cómoda, efectivo y paciencia. El deporte es rápido, pero la logística es lenta. Y no te olvides de la gorra. El sol no perdona. Nos vemos en el próximo torneo. Yo estaré en la banda, con mi libreta y mi botella térmica.

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