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Cultural

Panama Jazz Festival 2027: guía para volar

Panama Jazz Festival 2027: guía para volar

El Panama Jazz Festival 2027 ya tiene fecha en mi calendario. No soy de festivales, pero este es distinto. Lo vi crecer desde arriba: primero un par de carpas en la Plaza Catedral, ahora es una semana entera de música que se riega por la ciudad como una marea. Y yo, que vuelo sobre Panamá todo el año, bajo para contarte lo que he visto y lo que haría distinto.

El festival que empezó en un teatro con goteras

La primera vez que fui, hace unos años, el escenario principal era un teatro con goteras. Literal. Afuera llovía y adentro goteaba sobre el piano. Nadie se movió. El pianista siguió tocando y el público abrió paraguas. Eso es Panamá Jazz Festival: la música importa más que la incomodidad.

Para 2027 esperan más de 200 artistas, talleres en universidades, conciertos gratuitos en parques y una movida nocturna que se toma Casco Viejo. No confirmé el cartel completo todavía —apenas salen nombres a cuenta gotas—, pero la organización suele anunciar el line-up completo a finales de año. Pregúntale a Danilo Pérez, que es el que sabe. O revisa la página oficial, que se actualiza cuando les da la gana.

Dónde se mete uno de verdad (y dónde no)

El corazón del festival late en el Teatro Nacional, en la Plaza Catedral y en el Ateneo. Pero la cosa no termina ahí. Hay jam sessions en bares que ni aparecen en los programas oficiales. Esos son los buenos. Pregunta en la barra, sigue a los músicos cuando salgan con el estuche al hombro. Ahí está el jazz de verdad, el que no se anuncia.

Lo que no te recomiendo: quedarte solo en el circuito oficial. Es como ver Panamá desde el aire y no bajarse nunca. Te pierdes el barro.

Cuánto cuesta de verdad el Panama Jazz Festival 2027

Voy a ser directo: el festival tiene opciones para todos los bolsillos, pero la ciudad te puede desplumar si no tienes cuidado. Esto es lo que calculo para una semana:

  • Entradas: los conciertos gratuitos en parques no cuestan nada. Los del Teatro Nacional rondan los $30-60 por noche. El pase completo, si lo compras temprano, sale como en $150-200.
  • Hospedaje: un hostal en Casco Viejo, $20-30 la noche en dormitorio. Un hotel boutique, $120 para arriba. Yo he dormido en hamaca en casa de un amigo en Chorrera y me ahorré el hotel, pero el transporte me comió la diferencia.
  • Comida: en las fondas del Mercado de Mariscos comes por $6-8. En los restaurantes de moda, $25 por plato y no siempre vale la pena.
  • Transporte: Uber de Casco a la Universidad de Panamá, unos $5-7. Los buses públicos son más baratos pero te dan el tour completo de la ciudad, quieras o no.

Presupuesto real: con $400-500 pasas la semana si te quedas en hostal y comes en fondas. Con $1000, duermes en hotel y vas a todos los conciertos pagados. Más de eso, ya es lujo.

El calor pega y la lluvia también

Esto no es un festival de verano en el norte. Es Panamá en enero, que es temporada seca, pero no te confíes. El sol de mediodía te derrite. Los talleres en la Universidad de Panamá son en aulas sin aire acondicionado, o con un aire que no da abasto. Lleva botella de agua, abanico y ropa ligera. Y un paraguas plegable, porque de repente cae un aguacero que te cala hasta los huesos en cinco minutos.

La primera vez me agarró un chaparrón en la Plaza Catedral y terminé viendo el concierto empapado, con el agua corriendo por la espalda. No me arrepiento, pero la segunda vez llevé capa impermeable.

Lo que haría distinto la segunda vez

La primera vez quise hacerlo todo. Error. El festival tiene tantas actividades que si no eliges, terminas corriendo de un lado a otro sin escuchar completa ni una canción. Ahora escojo dos o tres eventos por día y dejo espacio para lo imprevisto. Porque siempre hay un jam session que se arma en una terraza y te enteras por WhatsApp.

También reservaría hospedaje con meses de anticipación. Casco Viejo se llena y los precios suben como espuma. La primera vez conseguí un cuarto de milagro en un hostal ruidoso donde el aire acondicionado sonaba como un motor de lancha. Esta vez, reservo en enero del año anterior.

Los talleres: la parte que no sale en las fotos

Los talleres del Panama Jazz Festival 2027 son el alma del evento. Hay clases de improvisación, de ritmo, de historia del jazz en Panamá. No todo es para músicos avanzados; hay charlas abiertas y clínicas para principiantes. Yo me metí a uno de percusión y salí con las manos hinchadas y una sonrisa de oreja a oreja. El profesor, un señor de Colón que tocaba el tambor como si le debiera plata, nos hizo repetir un ritmo hasta que nos salió por los poros.

Eso no lo ves en los conciertos. Es el behind the scenes, el sudor, el error, la risa. Si vas, no te lo pierdas.

Dónde comer entre concierto y concierto

Casco Viejo está lleno de trampas para turistas. Pero hay lugares honestos. La fonda de doña Nidia, en la esquina de la Plaza Herrera, vende patacones con pescado frito por $5. No tiene letrero, solo una ventana y un olor que te jala. Ahí he comido tres veces en una semana y no me arrepiento.

Para café, hay un sitio en la Calle 9 que tuesta grano panameño y no cobra $7 por un latte. Se llama Café Unido, pero no es cadena, es de unos muchachos que saben lo que hacen. Y si quieres algo más formal, el Mercado de Mariscos nunca falla, aunque el olor a pescado se te pega en la ropa.

La movida nocturna: después del último acorde

Cuando el Teatro Nacional cierra, la noche sigue. Los bares de Casco Viejo se llenan de músicos y público. Hay jam sessions en el Bar Relic, en La Rana Dorada y en sitios que cambian de nombre cada año. Pregunta, camina, asómate. La música no se detiene hasta que el último baterista se queda dormido sobre el ride.

Eso sí, el calor y el alcohol hacen estragos. Toma agua entre cerveza y cerveza. Y no te confíes de la brisa del mar, que engaña.

El transporte: cómo moverte sin morir en el intento

El festival tiene sedes en distintos puntos: Teatro Nacional, Universidad de Panamá, Ateneo, parques. No están todos cerca. Uber funciona bien, pero en horas pico los precios se disparan. Los buses públicos son una aventura, pero te llevan. La Línea 1 del Metro te deja cerca de la Universidad de Panamá, y de ahí caminas o tomas un taxi.

Mi consejo: agrupa actividades por zona. Un día haz todo en Casco Viejo, otro día en la Universidad. Así no pierdes tiempo en tranques. Y camina. Casco Viejo se recorre a pie, aunque las calles empedradas te maten los pies con sandalias inadecuadas.

Qué llevar en la mochila (y qué dejar en casa)

  • Ropa ligera y transpirable: dos mudas por día si vas a talleres y conciertos.
  • Calzado cómodo: las calles de Casco Viejo son un rompecabezas. Nada de tacones.
  • Botella de agua reutilizable: hay estaciones de recarga en algunos puntos, pero no en todos.
  • Protector solar: el sol de enero pega fuerte aunque haya nubes.
  • Efectivo: muchas fondas y bares no aceptan tarjeta. Los cajeros en Casco Viejo a veces se quedan sin billetes.
  • Una libreta o el celular para notas: porque vas a querer recordar nombres de músicos y canciones.

Lo que no llevarías: joyas caras, mochilas grandes en los conciertos (no hay guardarropa en todos lados) y expectativas de puntualidad. Aquí los conciertos empiezan cuando empiezan.

Los conciertos gratuitos: el regalo del festival

Cada año, el Panama Jazz Festival ofrece conciertos gratuitos en parques y plazas. Son multitudinarios, con familias, niños corriendo, vendedores de raspados y globos. La música es buena, a veces mejor que la de los conciertos pagados, porque los músicos están relajados y el público también. Lleva silla plegable o una manta para sentarte en el pasto. Y llega temprano, porque se llena.

El año pasado vi a una banda de jazz fusión con influencias de tamborito que me voló la cabeza. No recuerdo el nombre, pero estaban en la Plaza Catedral un martes por la tarde. Ese tipo de cosas pasan en el festival y no están en el programa oficial. Por eso hay que estar ahí.

La resaca del festival: qué hacer después

El Panama Jazz Festival 2027 termina un domingo, pero la ciudad sigue. Aprovecha para conocer Panamá más allá del Casco. Ve al Mercado de Mariscos un lunes temprano, cuando llegan los barcos. Sube al Cerro Ancón y mira la ciudad desde arriba (sí, como yo, pero sin plumas). O toma un bus a Portobelo y come en la fonda de la señora Elvira, que hace un pescado frito que te reconcilia con la vida.

El festival es la excusa. Panamá es el premio.

Nos vemos en enero de 2027. Yo estaré por ahí, con mi cuaderno de campo y mi abanico. Si me ves, saluda. Y si tienes una hamaca libre, avísame.

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